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Una gran oportunidad en los Océanos

03/01/2011
Una gran oportunidad en los Océanos

El Sector Eólico Marino en Europa se encuentra en la fase de despegue definitivo. Desde la instalación del primer parque eólico en las costas de Dinamarca en 1991, el proceso de adaptación de la tecnología de aerogeneradores al medio marino y la clara decisión política en varios países europeos de desarrollar esta fuente de producción de energía limpia ha cobrado fuerza.
Actualmente, en Europa existen más de 100 GW de proyectos de energía eólica marina que  se encuentran ya en diversas fases de planificación. Lo que posicionará a Europa como líder mundial en esta tecnología renovable. De concretarse, estos proyectos producirán el 10% de electricidad de la UE que evitaría 200 millones de toneladas de emisiones de CO2 cada año.
Con las previsiones de la EWEA (The European Wind Energy Association) en la mano, se espera que frente a los 577 MW instalados en 2009, este año se construirán 1.000 MW nuevos, un 75% más. Este crecimiento exponencial implicará que se instalen entre 40.000 MW y 55.000 MW para 2020 y 150.000 MW en 2030.

En España aún tendremos que esperar para ver este crecimiento debido a causas técnicas y económicas, aunque no tardaremos en ver los primeros parques, tecnologías de componentes de aerogeneradores offshore y nuevos proyectos.

Será el nuevo boom de la energía eólica, debido gran potencial que tiene la energía eólica marina en el mundo. Tras muchos años siendo sólo un proyecto y un objetivo, esta energía se ha hecho más prometedora después de que Reino Unido resolviera un concurso para instalar 25.000 megavatios (MW) de esta energía en sus costas. Sólo este programa supone multiplicar por más de 12 la potencia instalada actualmente en el mundo, que escasamente supera los 2.000 MW.

La pionera Dinamarca, seguida de Alemania, Holanda y los países nórdicos no se quedan atrás y preparan sus propios planes de incentivo para que estas instalaciones les ayuden a cumplir el 20% del consumo que han de cubrir con energías renovables en 2020, según se ha comprometido la Unión Europea.

De momento, como se ha avanzado, la voz cantante la llevan los países del norte de Europa. Tienen unas condiciones perfectas. Son países industriales, con compromisos de consumo de energías renovables a medio plazo y su capacidad de instalar energía eólica terrestre es limitada, por saturación del mercado, por escasez de lugares con un buen recurso de viento.

Por otro lado, tienen una plataforma continental ancha, con profundidades inferiores a los 50 metros hasta los 100 kilómetros de distancia de la costa. El recurso en alta mar es mejor, se podría estimar que hasta el doble que en tierra. El que más apuesta en la eólica offshore es Reino Unido, al que análisis como el del banco de inversión Nomura señalan como el país que más potencia offshore acaparará en 2020.

En alta mar, hay el doble de viento pero la inversión necesaria también es mayor. En un parque eólico en tierra, el 70% del coste es la turbina y el resto, las infraestructuras. En el mar, esto cambia radicalmente y las conexiones se convierten en lo más caro y lo más difícil. La operación de una planta offshore se parece más al mantenimiento de una plataforma petrolífera que a un parque eólico terrestre. Al final, dependiendo de varios condicionantes, es aproximadamente del orden dos veces y media más caro que una instalación terrestre.

España, a pesar de gozar de 4.872 kilómetros de costa, no lo va a tener tan fácil como sus vecinos Europeos; necesita un poco más de tiempo, investigación, redes y regulación para llegar a su objetivo. La energía eólica marina choca en nuestro país con estos escollos muy relevantes.

En el último mix energético propuesto por el Gobierno para 2020 la energía eólica marina tiene un objetivo de 5.000 megavatios (MW) instalados para ese año. En abril del año pasado, el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo publicó el Estudio Estratégico Ambiental del litoral español, conocido como el mapa eólico marino. En éste se detallan las zonas aptas para la instalación de estos parques. Sin embargo, no es suficiente, se deben resolver incertidumbres, no sólo en materia procedimental, sino también a nivel técnico y de viabilidad económica de este tipo de proyectos.

Las condiciones específicas de España implican que esta energía puede tener aquí un desarrollo a medio plazo, se necesita seguir investigando en tecnologías flotantes, sistemas expertos de ayuda a la decisión para la operación y mantenimiento, nuevos sistemas de control basados en el estado de la máquina condicionado para estos aerogeneradores flotantes, mayor conocimiento del comportamiento del viento en estructuras flotantes, una nueva generación de aerogeneradores de gran potencia (10-20MW), desarrollo de las infraestructuras y procesos de fabricación, incluyendo barcos y estructuras portuarias u otros sistemas que permitan superar los problemas de la plataforma continental española. La profundidad de la costa se incrementa enseguida y eso dificulta y encarece los parques.

Además, a todo esto hay que añadir un problema más, las necesidades de evacuación a la red de la energía eléctrica producida.

 

 

 

 

 

 


Adriano García Piquero

Director I+D+i Staff Tecnológico
Ingeteam Service, S.A.
 

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